Cocodrilia

Si, el pueblo bolivariano es glorioso… pero también…


16/07/2006

Archivado en: Fauna - Der Pratter @ 10:31 am

Ciertos estudios científicos han demostrado que cuando el Caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius) mejora su ingreso económico, rara vez vuelve al caño de donde salió.

La revista Exceso de Julio de 2006 publicó un reportaje acerca de la inevitable migración de estos reptiles, oriundos de nuestro país, hacia lugares más apacibles (y, si, reconózcanlo, menos hediondos) de la capital venezolana.

Afortunadamente para los ejemplares de esta especie, el Ministerio del Ambiente y otras instancias gubernamentales le han dado continuidad al Plan Nacional de Lucro (PNL), elaborado durante la época de la colonia, que les permite pagar en efectivo algunas de las más aberradamente costosas playas arenosas en donde pueden aparearse libremente y salvar a la especie de su extinción.

 

Caiman crocodilus L


1/06/2006

Archivado en: Fauna - Der Pratter @ 7:48 am

Gracias a un delirio de mi padre, tuvimos alguna vez babas (Caiman crocodilus L) en la casa. Eran dos y su hogar era una fuente comandada por la virgen del sagrado corazón.

Vale acotar que eran unas bebés, yo me encargaba de alimentarlas, o mejor dicho, dejarles la comida en un lugar que ellas pudiesen alcanzar. A la cocodrylia hay que mantenerla lejos, no importa su edad. Unas delgadas aunque resistentes cadenas las mantenían dentro del perímetro de la jardinera que contenía la fuente. Recuerdo que les pusimos nombres.

A las pocas semanas, una de ellas escapó con cadena y todo.

Mis padres hacían estas fiestas en las que el más recatado salía arrastrándose. En uno de esos episodios decadentes, un general de brigada de la cuarta república, buscando un lugar privado en el que mear, fue mordido en el tobillo por la baba que había escapado. Nadie atrapó al reptil, en medio de la ultrapea que tenían no hicieron más que reírse mientras el general, mi padrino de confirmación por cierto, sangraba a través de la media. No fue una herida grave, una mordedura leve de un animal que de adulto le hubiese arrancado el pie.

A los pocos días encontramos a la baba muerta, se había ahorcado con el pedazo de cadena que todavía estaba atado a lo que podría considerarse su cuello. Cuando una cocodrylia se torna caníbal y muerde a los de su especie, no hay que buscarla para ver si está rabiosa. El sabor de la propia sangre, esa extraña mezcla que podríamos pasar una vida analizando, eventualmente la conducirá al suicidio.